Los periodistas son seres raros, pero especiales

 

Cada persona piensa su profesión es única y asombrosa como ninguna. Pero sin dudas entre los profesionales que más alto tienen el ego en lo que respecta a su ocupación destacan los periodistas. Por lo general las personas no se convierten en periodistas por azar, sino que es una profesión que anhelan desde pequeños. Por supuesto que cuando lo consiguen se sienten en parte muy realizados, excepto por la parte en que descubren que la realidad es muy diferente de los sueños.
El periodismo, aunque algunos no lo crean, es una profesión muy mal pagada en todo el mundo. Por otro lado, las políticas editoriales suelen a veces ser demasiado restrictivas con los periodistas, lo que los suele poner de muy mal humor. Pero ninguno se atreve a cambiar todo esto por otra cosa más fácil y mejor pagada. Esa es la primera particularidad de los periodistas. Odian su trabajo, pero no pueden vivir sin él.
Otra cosa. Los periodistas no pueden estar un minuto sin hablar del trabajo. Por lo general su círculo de amigos son periodistas también y se la pasan en bares y cafés hablando de política, arte y sobre todo de otros periodistas. Son los seres más criticones de La Tierra. Y junto a ellos no se puede ver una obra de teatro ni una película sin querer fulminarlos. Nada les parece bueno excepto los grandes clásicos.
Son muy fiesteros. Estos seres parecen no cansarse, se pueden pasar una intensa jornada de trabajo y después salir con los colegas a seguir hablando de lo mismo. Por lo general llegan a ser muy molestos y ruidosos si se sientan en un bar cerca de otro grupo más tranquilo.
Les encantan los chismes. A los periodistas les encanta alardear de las declaraciones of de record que han conseguido. Es cierto que les parece muy frustrante no poder publicar todo lo que saben, pero de todas formas les encanta saberse todos los detalles.
Son personas por lo general solitarias. Como los periodistas se la pasan trabajando o de juerga, casi siempre regresan a una casa vacía. Disfrutan mucho la soledad del hogar, donde pueden leer y escribir a su antojo sin ser molestados. Al final terminan haciendo relaciones entre colegas porque solo ellos son capaces de entender el tipo de vida agitada que es el periodismo. En fin, que son seres muy extraños pero muy especiales.

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