Sobre el periodismo de Internet

En el post de hoy comentaré sobre un tema muy polémico en el ámbito periodístico. Se trata del periodismo digital, ese que se publica solo en Internet. En España hemos visto como grandes publicaciones, consideradas como pioneras en el mundo de las noticias, han fracasado en el mundo impreso, donde se hicieron de su buen nombre, y han recurrido desesperadamente al entorno digital, en busca de sobrevivir a la llamada “crisis del papel”. Es cierto que lo hemos visto en España, pero no debemos espantarnos, en el resto del mundo la situación es igualmente desalentadora. Digo desalentadora porque al menos yo, como periodista que soy, creo que el medio impreso (periódicos en primerísimo lugar, luego las revistas, los semanarios, los boletines…) es la escuela por la que todo periodista que pretenda entender de qué va esta profesión debe pasar al menos en alguna etapa de su vida. Se trata de aprehender un know how que no se obtiene en ninguna otra parte. Pero las condiciones del siglo XXI son completamente distintas a las de antes. Ahora se impone lo digital en todas las esferas de nuestra vida social, la laboral, familiar…

Por ejemplo, nuestra vida social cada vez más depende del entorno digital. Y si alguien lo duda que responda una pregunta muy simple: ¿tiene o no tiene una cuenta activa en Facebook y/o Twitter? La respuesta seguramente será afirmativa, ya que la presión social es tanta que si no estamos en alguna red social, de alguna manera no existimos. Es la dura realidad que viven las generaciones que no nacieron en la era de internet y no entienden del todo cómo funciona la dinámica de las redes sociales, a las cuales se asoman muchas veces sin demasiadas pistas. No obstante la vida ha demostrado a jóvenes y no tan jóvenes que es relativamente fácil aprender y aprehender las nuevas maneras de comunicarnos, en tanto estemos abiertos a los cambios inminentes que tienen lugar en el siglo XXI.
Y en medio de estos nuevos derroteros sociales se mueve, por supuesto, el periodismo. No es posible concebir a los medios de prensa alejados de la realidad de los países. Cuando la agenda mediática y la agenda pública se separan, algo anda muy mal en el país. Y la descredibilidad golpea sin tregua a los periodistas y a sus medios de prensa. Rebatir una mala opinión pública puede costar a un medio de prensa años de buen ejercicio periodístico.

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